Tras varias conversaciones, los dos hombres llegaron a un acuerdo mediante el cual Mohamed enviaría a Alisher un relato escrito por él contando distintas historias de la Ruta de la Seda en base al cual el segundo debiera realizar un cuadro.
Cada historia poseía un contexto diferente con personajes típicos que daban vida a las antiguas historias contadas y vividas a lo largo y ancho de la Ruta. La labor consistía en trasladar al pintor al lugar y al escenario para que el mismo diera vida a las leyendas. Para cada obra envió a Alisher muestras de telas, zapatos antiguos, fotografías de la época etc. Para que las imágenes cobraran vida desde la veracidad más absoluta. Con toda la información aportada Alisher remitía un boceto a carboncillo por mensajería a M.. Ezzeddine donde este realizaba una serie de observaciones o anotaciones que el pintor debía tener en cuenta, una vez terminada la obra Alisher la registraba en el ministerio de cultura de Uzbekistán y posteriormente enviaba a España.
Pasados 10 años la colección estaba completa…. Hoy ante sus ojos desfilan los personajes tal y como vivieron, vistieron y se expresaron. Llenos de emoción contemplamos los mercados, los caravansarai, los amigos al anochecer en el desierto, los mercaderes de caballos, los sabios, artesanos... todos ellos nos traen el recuerdo de una época con un auge histórico inigualable.
Una exposición que se adentra en los rincones más insospechados de la Ruta de la Seda, uniendo el arte con la geografía y la historia, para hacernos comprender y soñar algún día con ir tras los pasos de las caravanas ...
Esta obra quiere llevarles lejos, a lo largo de una ruta donde viven eternos recuerdos de un camino abierto a través de desiertos, cordilleras y estepas, que los seres humanos trazaron con voluntad y determinación, en busca del más preciado tesoro: la sabiduría y la cultura. |