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El Festival de las Luces, que indica el fin de la Cuaresma budista y de la época de los monzones, en octubre, se celebra lanzando al cielo globos de papel con velas en su interior, para así iluminar el camino a Buda en su ascensión al mundo del espíritu. Durante los tres días que dura, las calles y las casas se llenan de faroles de papel y lamparillas de colores y se hacen ofrendas en la pagoda local.
Una prueba del carácter apacible y positivo de los birmanos es que en el año 2008 sufrieron un terrible ciclón (el Nargis), con consecuencias tales como falta de agua potable y de alimento, destrucción de viviendas e infraestructuras, etc; y, sin embargo, tal y como dice Ruth Ulrich, de Médicos Sin Fronteras, que se encontraba prestando ayuda en el lugar, muchas personas afirmaron que el Festival de las Luces que celebraron entonces fue el mejor de sus vidas. Se unieron todos para poder conseguir suficientes velas y medios para llevar a cabo la celebración, creando “un símbolo de esperanza en el futuro”.
Otra celebración con la presencia de las luces es la Fiesta de la Iluminación o Tazaungmon en la que se encienden velas en las pagodas, creando un ambiente mágico y deslumbrante. Para los birmanos, en este día los planetas se alinean en el firmamento. Similar es la Fiesta de Shwe-Zi-Gon, en Bagan, pues también se exhiben velas en las pagodas y se hacen fuegos artificiales. O también la Fiesta de las Velas, en la que se encienden 9999 velas cuando llega el día de luna llena.
Y es que parece que no hay fiesta en Myanmar sin la presencia del fuego. De hecho, en febrero tiene lugar la llamada Ceremonia del Fuego en Pyay. Cuando la luna empieza su ciclo menguante los birmanos colocan unas plantas especiales (de Nyan Yoe) en las pagodas, en unas plataformas, de forma que estén encaradas a los cuatro puntos cardinales. Prenden las plantas que, al quemarse, no emiten humo. Después se hace una peregrinación a la montaña Pho U donde, lugar que, según la tradición budista, había visitado Buda.
La importancia de Buda en la vida religiosa de los habitantes de Myanmar es máxima, ya que gira en torno a las pagodas que albergan sus estatuas. Algo que llama la atención si se desconoce la iconografía budista son los gestos de Buda en las estatuas. Así como en el cristianismo, en las iglesias, la representación principal de Jesucristo suele ser tan solo de dos maneras (en la Cruz o en el Pantocrátor), en los templos budistas podemos observar a Buda en cuatro posiciones según las diversas etapas de su vida. Se muestra de pie o andando cuando está enseñando su doctrina o bendiciendo. Para simbolizar la meditación se lo representa sentado, con las piernas cruzadas en la postura de la flor de loto. La última postura, yaciente, figura o bien estado de reposo o bien su muerte y llegada al estado supremo de Nirvana.
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